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Saludos a todos, 

Quiero empezar este EcoBlog agradeciendo infinitamente a quien sugirió el tema que estaremos tocando esta semana. Nuevamente gracias por ser parte integral de este proyecto educativo y de transformación llamado EcoBlogs. Ciertamente, el desperdicio de alimentos tiene una gran prominencia como desafió ambiental, debido a grandes impactos que estaremos discutiendo en breve. Sin embargo, el desperdicio de alimentos tiene otro enfoque igualmente apremiante y que representa otro de los mayores retos que tenemos como civilización: el Hambre Mundial.

Este tipo de tema tocan fibras muy profundas de mi ser, porque por una parte comprende la supervivencia de seres humanos y de nuestro planeta, todo al mismo tiempo. Así mismo, porque hoy en día, hermanos de mi País de origen, y de los Países más pobres del mundo, atraviesa la inaceptable situación de “sobrevivir” en niveles de hambre extrema. Ante esta realidad, no podemos voltear la mirada, o ser simplemente observadores.   

¿Cómo el desperdicio de alimentos es parte del problema?

Debemos comenzar mencionando que la Organización de Naciones Unidas (ONU) han establecido que el Hambre Mundial no está siendo causada por la inhabilidad de obtener la cantidad de alimentos que necesitamos. Estudios sugieren que en el mundo se produce suficientes alimentos para alimentar a cada ser humano del planeta. A este momento, se estima que sobre 800 millones de seres humanos como usted y como yo, viven o, mejor dicho, “sobreviven” bajo estos niveles.

Si el Mundo produce suficiente comida, ¿dónde está el problema?. Además de las desigualdades sociales existentes en el Mundo entre Países ricos y los Países más pobres, se estima que cerca de una tercera parte (si está leyendo bien, cerca del 33%) de los alimentos producidos cada año, se dañan o expiran antes de ser consumidos. Esto representa un trillón de dólares en pérdidas y se estima que con estos alimentos se podría proveer suficiente comida a 2 billones de personas (el doble de la población en condición de hambre extrema).

El problema del hambre extrema que afecta a los Países más pobres del Mundo es uno de los desafíos más importantes que como civilización deberíamos combatir, y la ONU ha establecido como objetivo prioritario el erradicar el nivel de hambre extrema en el mundo para el 2030, siendo este el segundo “Objetivo Global para el Desarrollo Sostenible” acordado en el año 2015.

El desafío no es para nada sencillo, ya que parte de estos alimentos se pierden en los hogares, pero también parte de estos se pierden en cada uno de los puntos de la cadena de producción y distribución. Desafortunadamente, los Países más pobres, llevan la mayor carga en estas pérdidas, por no contar con los recursos necesarios (económicos, tecnológicos, entre otros) para preservar los alimentos en cada una de las etapas (siembra, cosecha, almacenaje, transporte, distribución). Es por esto, que La ONU también ha acordado reducir a la mitad el desperdicio de alimentos para el 2030, como parte del décimo segundo “Objetivo Global para el Desarrollo Sostenible”.

Cifras oficiales de la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) indican que en 2015 se dispusieron 37.6 millones de toneladas de desperdicios de alimentos en Estados Unidos y sus territorios. Esto sin lugar a dudas, es un número alarmante, si pensamos que al menos una fracción de esos alimentos, pudieron servir para alimentar a otros seres humanos. Para traer un poco más de perspectiva, se estima que un 30% a 40% de los alimentos distribuidos en Estados Unidos son desechados cada año lo cual representa que cada persona desecha un promedio de 20 libras de alimentos por mes.  

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, debemos crear consciencia sobre el impacto que puede tener el reducir el desperdicio de alimentos de nuestros hogares. Como hemos planteado en otros EcoBlogs, el “granito de arena” que cada uno de nosotros podamos aportar a la solución de los desafíos a largo plazo tiene un impacto significativo e importante, así como un efecto multiplicador.

De igual forma, debemos implementar estrategias que optimicen el uso de los alimentos y reduzcan nuestro aporte a este gran desafío mundial. Estas estrategias comienzan antes de salir de casa al supermercado, planificando las compras para evitar que alimentos se dañen o expiren en nuestros hogares. También podemos “hacer la diferencia” en la forma en que almacenamos los alimentos, e inclusive en la preparación de estos. Les comparto una referencia de la EPA con más detalles de cómo podemos ser parte de la solución:  https://www.epa.gov/recycle/reducing-wasted-food-home.

Espero les haya parecido interesante este EcoBlog, que lo compartan con sus seres queridos y que me provean sus comentarios a This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.. Los espero en mi próximo artículo.